Ya les volvemos a tener juntitos, Jorn Lande y Russell Allen, dos de lo
s mejores cantantes de la última década que nos traen este tercer disco en
colaboración.
El primero nos maravilló, el segundo nos gustó, era un poco demasiado igual al primero, pero
bueno, con esas grandes melodías ¿quién se iba a quejar?
Pues con el tercero, repitiendo fórmula y volviendo a caer en la reiteración de esquemas
y melodías, nosotros nos quejamos.
Es un poco el defecto de Lande que lleva arrastrando demasiados años, que cuando le dejan componerse sus
propias melodías, va a buscar aquellas donde se siente más cómodo, que resultan ser las mismas una y otra
vez, y le pasa en solitario, y en compañía de Allen. Y Allen, no sabemos por qué, pero se ha dejado
arrastrar a esta reiteración melódico-vocal, hasta el punto de que vas escuchando temas, y ya no sólo se
te hacen repetitivos con los discos anteriores, sino que hasta empiezas a buscar a ver si cada tema es
alguna versión, porque ya te suena hasta demasiado.
Una verdadera lástima que Magnus Karlsson que en teoría es quien dirige un poco el proyecto, se vea
amenazado ante las dos figuras de los vocalistas y no se atreva a presionar para salir del agujero compositivo
en el que andan metidos.
Lluís
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