Antes de empezar, reconocer que siempre he sido más de la primera mitad de los 90, ese
Thrash poco usual con esas melodías entre melancólicas y espeluznantes me gustaba más que
el giro que hicieron después hacia algo más Groove y potente.
De todas formas, cuando ves a Jeff Waters calentando antes del concierto y dándolo todo durante el mismo, te
das cuenta que ese thrash groove es lo que le sale de dentro y con lo que disfruta.
Ahora, cuando vuelve a tener a un vocalista en la banda que encaja en su música, lleva tiempo con él, y, quizás
no sea lo más importante para una banda de metal extremo pero sí para la convivencia, que no se dedica a
perseguirle ni a él ni al productor con un cuchillo de carnicero en mano para destriparlos vivos, tiene las
bases para un futuro musical interesante, y estamos hablando de una banda con 25 años a sus espaldas.
Lo que más sorprende de este disco homónimo (a parte de tener la portada más currada de los discos homónimos
que han salido este año, y no son pocos), es el sonido del bajo, la forma de cortar los riffs, que, sin duda,
nos llevan a pensar en un "Set the World on Fire", pero sin "ablandar" su música, manteniéndose fiel al estilo
que actualmente practican Annihilator, sólo que haciendo un guiño al pasado y arrancando una media sonrisa a
sus fans más veteranos.
No creáis que vuelven a hacer la música de sus inicios, no son Metallica que no saben cómo ganar más
pasta, no son U2 a los que se les ha terminado la imaginación, no son Judas Priest que no saben estar sin
Halford y Halford no sabe hacer nada más (aunque a su edad ya no pueda hacerlo). No, nada de eso, son
Annihilator y desde hace mucho tiempo, Annihilator son sinónimo de caña, lo único que, en este nuevo disco,
Jeff Waters se toma la licencia de recuperar viejos sonidos para hacer lo que le gusta en la actualidad.
Es un disco que gustará a sus fans de la última década, es un disco que maravillará a los que le hayan
seguido desde el principio y les haya gustado su evolución, y es un buen disco para los que preferimos esa
primera época pero entendamos que las inquietudes musicales de Waters han evolucionado.
Lluís
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