Tras dejar muy alto el listón con "Burning Bridges", Arch Enemy vuelven con un nuevo álbum que, incomprensiblemente, de momento, sólo se puede conseguir vía importación.
La verdad es que yo no sé qué varemos utilizan las discográficas para la publicación de los discos, pero después de saber que la banda de los hermanos Amott, no encuentran quien les edite el disco por estos lares, uno ya no sabe qué pensar sobre la inteligencia de los mandamases del mundo de la música.
Porque este disco es una verdadera obra maestra del death. Soberbio.
Desde la música, pasando por la producción y las mezclas (made in Andy Sneap) , todo está absolutamente bien trabajado.
Desde el primer al último segundo, es un álbum para dejarte las cervicales enganchadas al techo de tu habitación, de tu coche o de donde estés. Death con toques heavy y thrash que para nada lo hacen ligero, más bien todo lo contrario, realzan la agresividad latente, la oscuridad, todos los matices que son palpables en cada tema.
La formación del grupo sólo a pasado por un cambio, el del vocalista Johan Liiva que ha dejado su puesto a la germana Angela Gossow. Si, he dicho la germana y he dicho Angela y no me he equivocado al definir su música como death metal.
Porque de cantar melódico nada, hay momentos en que me recuerda a Dani de los Cradle Of Filth. Absolutamente impresionante. Para mi punto de vista tiene más y mejores registros que el anterior frontman. Si a esto le sumamos que más de uno, con sólo verla ya desearía convertirla en la madre de sus hijos... Ahora, si con Doro todos habíamos soñado con que nos susurrase al oído, con ella... Más bien no!!!
Devi
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