De la misma forma que tenemos
montones de grupos de Power Metal haciendo lo mismo, tenemos
también cantidades ancestrales de heavies que beben
lo mismo y que se benefician a lo mismo (el mismo tipo de
especie, se entiende, ya que cuando se benefician la misma
persona, luego alguien suele acabar con una buena paliza en
sus huesos). Pues con el Death Metal pasa tres cuartos de
lo mismo. Hay grupos que destacan por su dureza, contundencia,
creatividad, originalidad o incluso por las novias que tienen
(y que la mayoría no se merecen), y otros grupos que
destacan por ser un grupo más en su estilo. Este es
el caso de los suecos Arise, que con este segundo disco de
título tan largo (pero por lo menos currado), y aún
no siendo un mal disco, no consiguen echar a relucir nada
que llame la atención de una forma especial, eso sí,
entre la tralla instrumental y los berridos vocales, crees
estar a punto de acabar el disco cuando miras el reproductor
y te das cuenta que tan solo llevas 30 segundos del cuarto
corte. Con todo esto tu cerebro (si aun conservabas algo)
se ha encogido unos milímetros y tus oídos emiten
un pitido algo molesto y que provoca una sensación
de espesor mental tan grande que solamente podrás resistir
hasta el final si eres un gran seguidor del Death Metal, ya
que si este cd ha llegado a tus manos de forma casual, o lo
paras a tiempo o ya puedes ir avisando a tus más cercanos
que agilicen los trámites para tu entierro...
...Una cosilla... si hay alguno de estos últimos, por
favor, no intentéis hacer la última obra haciéndoos
donantes de órganos, eso sería más bien
una cabronada.
Sergi
|