El Metal estatal debió estar de enhorabuena cuando se difundió la noticia de que Aspid volvían definitivamente a los cruentos campos de batalla en que se desarrolla esta nuestra reivindicación artístico-social. Pero sabiendo de las soberbias cualidades de los dos nuevos miembros del grupo, Jordi Carles a las guitarras y Juanjo Bosch a la voz, estaba claro que no iba a ser lo mismo, que ya no iban a ser el grupo de corrosivos sonidos "thrashers" que habían sido hasta entoces. Y, efectivamente, las aportaciones de Jordi (que sabe jugar con la guitarra con una creatividad asombrosa) y de Juanjo (que supone una cantidad y calidad de matices vocales ausentes antes en el grupo, además de sus desmarcadas aptitudes de frontman en directo) convergen con la experiencia de Rafa y Javi Garrigós. Éstos, como de costumbre, se encargarán de que quien quiera atacar al grupo por los flancos de la firmeza se tenga que enfrentar con los infranqueables muros de su base rítmica.
A todo esto, el grupo en general ha llegado a un punto de inflexión en su larga carrera; ese punto en que no tienes prisa. Eso significa saber mirar tu propia obra desde la dualidad: ora desde el seno del grupo, otra desde fuera con una perspectiva objetivadora, que relativiza lo bueno y lo malo y te marca las directrices a seguir para gustar más a los demás y a su vez satisfacer mejor tus propias inquietudes.
Sobre su música... será mucho más rico lo que te aporte la escucha de "Babel" que no la fría relación de elementos que pudiera hacer yo aquí.
Ivan Sàez
|