Esquivé su primer disco, y llegué tarde a su concierto. ¿Porqué? Pues porque creo que
muchas bandas deberían retirarse, sobretodo en este país, donde en lugar de
desaparecer obuses, barones rojos y otros, encima nos crean nuevas bandas en estilos
clásicos, y no dejan de la música evolucione, Europa está en el siglo XXI y musicalmente España
sigue en los 80. Pensaréis que eso sucede en todos lados, pero no, un grupo de hard
rock clásico como Saxon está haciendo power metal desde hace más de 20 años, Pretty
Maids han adaptado su música a los nuevos sonidos, Metallica la habrán cagado en
repetidas ocasiones, pero cuando su estilo estaba de baja intentaron apuntarse a un par
de carros que salían con buenas expectativas. En España no, en España si
un grupo apareció en los 80, seguirá haciendo música de los 80, y de ahí no se mueven ni los
grupos ni la gente que los escucha.
Pero al fin me ha tocado, y no he podido esquivar el segundo disco, que la verdad, me esperaba peor. Hay
que agradecerles que hayan confiado en un vocalista joven, cosa que deberían pensar en hacer también en
sus bandas principales. En este caso es Ignacio Prieto, que sin duda es quien brilla en este disco y
a quien pocos “peros” podemos encontrarle en el gran trabajo realizado (y por el tipo de voz, si Beethoven R lo
pudieran pillar por banda quizás recuperarían el status perdido).
Los músicos, pues los hermanos Arias que todavía se defienden a las cuerdas, sobretodo si se hace hard
rock clásico, sin demasiada complejidad ni originalidad, y un José Martos a la batería totalmente desfasado
en su forma de tocar.
Si cambiaran de batería por alguien que suene ni que fuera mínimamente a actual (o a más allá del 85), y
arriesgaran un poquitín de nada en los temas para que no sonara a lo que hemos escuchado millones de veces
(no me creo lo que voy a decir), podría ser una banda con cabida y a tener en cuenta, de momento sólo es
un sucedáneo de lo que ya hemos vivido durante décadas, con una buena voz, eso sí.
Lluís
|