CRITICAS DE CDS

At Vance
Título No Escape
Sello Shark Records

Los discípulos del amigo Yngwie Johann Malmsteen (también conocido como el Grande, el Magnífico, el Inigualable “Mr. I Don’t Know”) continúan  su propio camino hacia la gloria con paso firme. Y fijate si es firme el paso de los discípulos que incluso llegan a superar al maestro. No tocaran 8.234.952.308.735 notas por millonésima de segundo como hace la máquina de Yngwie (ni lo pretenden – ¡¡qué listos que son!!) pero si que llegan a un nivel compositivo muy notable, inclusive bastante mejor que el de los últimos tiempos de Yngwie “le Magnifique” (como le llaman en la France – “allons enfants de la patrie!!!”).

Los temas (casi todos compuestos por Olaf Lenk, guitarra y teclados) son muy asequibles y aparte de la mencionada relación con “die Grossen” Yngwie (como le llaman en Deutschland – und für mich eine glassbier, wite!!!!) recuerdan un poco a la parte más melódica y sencilla de los norteamericanos Symphony X.  A destacar “Fying high”, “Die in your arms” o la misma “No Escape”.

Los tres tienen en común su devoción por las melodías centenarias, y At Vance lo demuestran con una versión heavy de “Las cuatro estaciones; el verano; presto”, de Vivaldi, cosa que hacen con bastante decencia.

Es todo un detalle por sus partes el no hacer un estilo tan desgastado como es el típico power metal de tierras germanas (a pesar de que hay ciertos paralelismos entre este “No Escape” y la movida power alemana) y ofrecernos un heavy un poco menos sobado. Cosa esta que no hacen la mayoría, sobretodo en el país de la bota, donde parece ser no tienen tan en cuenta a “Il Bravo” Yngwie (com le llaman en la beglia Italia – “spaghetti, macheroni, alegre ma non troppo”). En este estilo se debe destacar la fabulosa voz de Oliver “Olli” Hardmann, al más puro estilo Joe Lynn Turner, para que os hagáis una idea. Pero además, está tan bien hecha que me pregunto dónde cojones mete  sus partes nobles a la hora de hacer esos agudos tan agudos, y tan bien hechos. Bien, como dirían  en Xina: txin, txon, txan patapúm! (o algo parecido..., pero eso sí, se tiene que decir con mala leche).

Vale la pena.

Ivan Sàez

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