Quién hubiera dicho
que en tan sólo un abrir y cerrar de
ojos Avalanch se iban a convertir en el
mejor de los grupos de Heavy Metal
surgidos en los últimos diez o quince
años a nivel estatal... Sé que puede
parecer un atrevimiento decir algo así
de buenas a primeras pero, ¿acaso no es
cierto?
Pero ojo, esto
no quiere decir que el éxito relativo
que ha conseguido el grupo les haya
bajado del cielo, como es inevitable han
tenido que luchar por superarse a si
mismo y también por superar los
obstáculos puestos por todos aquellos
que no creen en la magia que esta música
tiene y que ellos no; y es que
recordemos, esto no es el fácil mundo de
los 40 Comerciales.
Allá por
mediados del 97, cuando tuvimos
ocasión de escucharles por primera vez,
ya nos aventuramos a decir que la cosa
prometía, aunque no nos imaginábamos
hasta qué punto iba a llegar todo
aquello. Entonces sonaban muy bien y se
convirtieron en uno de los pioneros que
tendría esta nueva hornada de metal
melódico que tantas alegrías, aunque
también decepciones, nos está
proporcionando.
Por cierto,
toda esta serie de explicaciones que
estamos haciendo resultarían un tanto
extrañas si no dijéramos que hemos
preferido comentar este disco desde la
perspectiva del que ha visto como se
desarrollaba, como crecía este ente
llamado Avalanch y su última creación,
Llanto de un héroe.
Acerca de
éste, cabe decir que, aunque no lleve
exclusivamente una línea conceptual, sí
que hay una serie de temas que responden
al canon de una visión ciertamente
distinta de algunos hechos históricos
y/o legendarios que acontecieron por
estos landes, como son Torquemada,
Pelayo, Cid,
No Pidas Que Crea En Ti,
Cambaral y ¿Días De
Gloria...?. Vientos Del Sur,
por otro lado, es una metáfora sobre el
mar y la relación que con éste tuvo
Jacques Cousteau.
En otro orden
de cosas, resulta que más allá del
señor Alberto Rionda (cabecilla de los
asturianos) y los demás chicos del grupo
que quedaban de la formación de La
Llama Eterna, Francisco, Alberto y
Roberto (a los que en ningún momento se
debe tener como segundones de esta
película), ha aparecido un personaje,
llamado Víctor García. Éste no se ha
conformado con calar profundamente en el
público con sus aptitudes en el
escenario producto de su desenvoltura y
su fantástica voz, con garra
como él mismo se aventuró a definirla,
sino que ha firmado un par de temazos en
el disco como son Por mi libertad
y Aquí estaré.
En definitiva,
una bomba de canciones, incluidas en una
bomba de disco creado por una bomba de
músicos que forman una bomba de banda.
Todo junto, como no... una mezcla
explosiva de sinfonía, velocidad y
sobretodo fuerza. Como sigan así... Ivan Sàez
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