Cualquiera que tenga a un tío que se hace llamar Dead L-vis como frontman nos
caerá simpático, y si encima sacan un espléndido disco de debut como fue el
"Enemy Mine", pues ya los tenemos en la parrilla de discos esperados.
Y este segundo trabajo ha tardado demasiado, cuatro años, cuando hace dos ya anunciaban su salida,
los retrasos han sido constantes, y nuestras ganas de escuchar nuevo material de los alemanes han
ido decayendo con el tiempo.
Pero al final tenemos nuevo material, eso sí, con un sabor agridulce, seguramente porque con toda
la espera acumulada, pues eso, esperábamos más.
De un primer disco, marcado y caracterizado por la voz cavernosamente profunda y polifacética
de su vocalista, pero con una constante, incesante e interesantísima variedad musical, con la que
nos íbamos del gótico melódico al gothic-death, pasando por las vertientes más electrónicas e
industriales o las más oscuras y agresivas, hemos pasado a algo mucho más homogéneo.
Tenemos un segundo disco que sigue marcado por la voz de Dead L-vis, el garganta profunda
alemán, pero donde la variedad musical desaparece, convirtiéndose en un disco que sobre una base
gótica, combina a partes iguales lo melódico y lo industrial.
Volvemos a tener impresionantes hits como "Die Alone" en un alarde más que muestra de su
positivismo y felicidad ante la vida, pero lo dicho anteriormente, esperábamos más. Esperábamos
temas que rompieran por agresivos, otros por electrónicos y otros por. donde quisieran sorprendernos, pero no nos han sorprendido, eso sí, nos han vuelto a gustar, más la primera mitad de disco que una segunda demasiado lenta y pesada para una banda de gótico industrial.
Lluís
|