Algo recuerdo aun de mis clases
de filosofía en el instituto, cuando nos hacían
comentar un texto de Freud, Nietzsche & cia. Primero debíamos
hacer el comentario objetivo, sacando el máximo de
jugo posible al texto, y a continuación el subjetivo,
que era la opinión personal acompañada de las
conclusiones que uno había podido extraer, pero nunca
debíamos mezclar ambos tipos de comentarios ni sobretodo,
hacer que el subjetivo influyera sobre el objetivo. Años
después, yo, como buen alumno, procuraré hacer
caso de lo que me enseñaron... sin garantizar nada...
El Sr. Blaze nos presenta esta vez un directo íntegro
de más de hora y media de duración, en el que
nos da una visión de cómo son sus actuales directos.
No hay más, es el sonido de lo que hay en sus conciertos,
tal cual. Decir tengo que suena bien, hay ritmo, potencia
y buenos músicos (no negaremos que ha sabido elegir
la compañía), pero hay un problema... el de
siempre... la voz de Blaze. Ya no entraré en si es
buena o mala, creo que ya todos la conocemos. Pero más
de hora y media escuchando eso... me he sentido déjà-vu
por momentos, situándome tumbado en un sofá
atacado despiadadamente por el sol del amanecer, borracho
perdido, y oyendo a través de la ventana a los pajarillos
cantar, un par de perros peleándose, el típico
capullo jugando con la bocina de la moto... y esa sensación
te hace desear levantarte, coger una recortada y desplumarlos
a todos, y todo por no cerrar la ventana y bajar la persiana...
Así de pesado se puede hacer escuchar esa voz más
de hora y media, aunque objetivamente hablando, los seguidores
de Blaze disfrutaran con este cd. Conclusiones: el cd para
ellos, el alcohol para el resto, y la cerveza y las chicas
para nosotros, los Paranoias.
Sergi
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