Después de escucharme el cd, mi crítica había empezado con las siguientes palabras: “Todos
sabemos que todo lo que tiene Bayley es haber sido cantante de Maiden, porque no tiene ni
feeling, ni gracia encima de los escenarios ni carisma alguno. Y si no fuera porque vende
discos por haber sido el cantante de Maiden, las discográficas le hubieran pegado una patada
en los morros”. Pues bien, ahora fijaos en la discográfica que ha editado este cd y que
alguien me diga si ha visto a Bayley con alguna hinchazón facial…
A ver, el cd es heavy clásico y lineal, sobretodo a la base rítmica, para los que sepan de solfeo avanzado, se
trata de la base científicamente conocida como “chis pún chis pún”. Aunque el bajista a veces se desfasa y nos
sorprende en cuanto a técnica y originalidad (como en “Smile Back at Death”), y nos aporta ritmos únicos al más
puro estilo de unos innovadoramente únicos Iron Maiden. Los únicos que hacen algo en la banda son los guitarras,
uno que pilla la púa y una cuerda y ale, a machacar a toda hostia (que parece sencillo, pero cansa y además es
el único que aporta algo de velocidad a una banda que sin él serían un somnífero). Y el guitarra solista, quien
se marca algunos solos chulos, y alguna parte incluso cercana al metal progresivo, y al que hay que destacar
como sin duda el único músico que toca con ganas en este grupo y el que aporta algo interesante a lo largo de
todo el cd, sea en pequeños detalles o en los anteriormente comentados solos.
Disco aburrido en general, sobretodo por culpa de su cantante que cumple esa misma característica y que parece
haber contagiado a casi toda la banda. Como heavy clásico no sería malo, incluso si lo cantara un Bob Catley (ya
no quiero pensar en un Jorn Lande) tendría su gracia, pero Bayley es incapaz de salirse de su monotonía tonal y
no hundir sus propios temas.
Lluís
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