Siempre hemos dicho que algo raro tiene Alicante, o hay enterrado algún dispositivo alienígena, o comen algo que el resto no
comemos, o no son españoles y nadie lo sabe. Pero en contra de lo que sucede en el resto del país, en lugar de salir grupos
de power-metal en su mayoría, y en su mayoría malísimos, ahí van apareciendo grupos de estilos tan dispares como 91 Suite, Nahemah,
Overlife, Fúria Animal y los propios Blood entre otros muchos. Ninguno se asemeja al otro, y todos son de lo mejor de España (y parte
del extranjero) en sus respectivos terrenos.
En el terreno de lo industrial tenemos a los siempre impactantes (para bien o para mal) Blood que con este tercer disco se alejan (aunque no
totalmente) de sus queridos Rammstein para declarar su amor por otra banda industrial, los locos, extravagantes y menospreciados Turmion Kätilöt (por
si alguien no tienen el cursillo CCC de “aprenda finlandés y le regalamos una pandereta” os diré a los que no les conozcáis que significa algo así
como “La Comadrona del Fin del Mundo”).
Sobretodo el tema “Vudú” es el que más se acerca a la música de los finlandeses con unos teclados clavados a los usados por los nórdicos, y a partir
de ahí el resto de temas se mueve entre el estilo de los Turmion Kätilöt y el de unos Rammstein o el de unos Unheilig.
Letras en castellano y una música más directa (quizás la pega del disco estaría en algún estribillo demasiado simple) que en anteriores trabajos, manteniendo
esa magnífica producción y un sonido de bajos envolvente que va a ser la delicia de los amantes del látex ajustado.
Lluís
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