Zakk Wylde está cabreado porque ha intentado cambiar su perfil de Facebook
pero no ha encontrado la opción "por fin libre después de 20 años haciendo de
negro para el loco ese", y se nota ese cabreo.
Se acabaron los Black Label Society que cada vez se acercaban más a la música de Ozzy, y nos
traen un disco lleno de fuerza y, sobretodo, mucha rabia.
A veces comentamos aquí que algunos discos se echan a perder porque sus canciones han
sido tan retocadas, que han perdido toda chispa. Pues con Black Label Society tenemos el efecto
contrario: son temas tan viscerales que parecen haber surgido directamente del oscuro pasajero de Zakk, pero
que ningún productor se ha atrevido a retocar para que fueran temas que pudieran agradar al resto de la
humanidad.
Así pues, tenemos un disco repleto de temas contundentes y rebosantes de energía, pero
no tenemos ningún "single", ni un solo tema que nos permita acercarnos lo suficiente como para
disfrutarlo intensamente, esa rabia inherente nos hace escuchar el disco a distancia, y de esa forma
no podemos disfrutarlo.
Empiezan a ser demasiadas las bandas clásicas que nos traen discos sin singles ni temas
que puedan gustar de verdad más que a ellos mismos, recientemente tenemos a Korn, Blind
Guardian, Buckcherry, Avalanch o Breaking Benjamin, por poner ejemplos dispares en cuanto a estilos y
nacionalidades, y esa moda tiene que acabar, porque a los oyentes nos están dejando sin nuestras bandas
míticas.
Lluís
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