No pretendía ni escucharme el disco, pero la sinceridad y humildad de la hoja de
promoción me conmovió. La hoja de promoción es uno o dos folios que nos mandan a
la prensa junto con el disco, donde te resumen un poco la historia y discografía de
la banda para que no tengas que andar buscando, y luego lo típico es que te empiecen a citar bandas
famosas con las que se puede comparar el disco que tienes en tus manos, a las que normalmente ni se les acercan ya no sólo por
calidad, sino por estilo musical. Luego empiezan a escribir “el mejor disco del año en este estilo o este otro” y cosas de estas. Pero con
Burning Black no. Básicamente para resumir esa hoja ponían algo como: “Sabemos que en estos tiempos el power metal está fuera de lugar, sabemos
que la gente está hasta los mismísimos del tema, pero es lo que nos gusta e intentamos hacerlo de forma decente”.
Y realmente es eso lo que hacen, intentar olvidar esos centenares de bandas que pervirtieron la
denominación de “power” con temas edulcorados y a cada cuál más comercial. Los italianos Burning Black
toman como partida el power en su estado más puro según los entendidos del género, que es el que se realizó en USA a principios de los 90.
No van más allá y no lo intentan en absoluto, lo que es algo bastante negativo, pero la vertiente
positiva tenemos esa honestidad, ese buscar la pureza del estilo que sucumbió ante lo que muchos denominamos como “mariconadas” del género. También
se agradece que en muchos momentos susceptibles de berridos típicos, los eviten casi todos, y si hay algún “yeaaaaaaaaaahhhhh”, lo bajan de volumen… mi eterno
agradecimiento al técnico de sonido.
Lluís
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