Aunque nadie podrá negar que Judas Priest con Owens
habían hecho sus canciones más interesantes,
al decir "Judas Priest" a todo el mundo le viene
a la cabeza la época del "British Steele"
al "Painkiller".
Después del "Painkiller" hubo un hueco en
las almas de la mayoría de amantes del combinado cuero-tachuelas,
que a finales de los 90 llenaron con creces Primal Fear, pero
habiendo demostrado que podían ser hasta mejores que
los maestros, decidieron volver a buscar su personalidad propia,
dejando otra vez el hueco en el interior de los adoradores
de falsetes.
Centinela llega con su mejor trabajo judaspriestiano de su
discografía, brutal sonido y canciones painkillerianas
al máximo, todo un lujo para aquellos que sentían
ese vacío interior que hasta habían llegado
a considerar como bueno el último disco de Judas con
el retorno de un Haldford en plena decadencia.
Una gran sorpresa para aquellos que no pueden vivir sin música
en plan Judas, un posavasos para los que creemos que cada
música tiene su momento.
Lluís
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