El precio de la gasolina no para de subir, y los Mustangs, las Harleys y otros
vehículos para la gente del rock duro que deben usar Chrome Division para salir a
divertirse se han quedado en el garaje.
Si su debut fue espectacular, lleno de fuerza, corrosivo y rockero, este nuevo trabajo demuestra
que no han salido de casa a respirar aire fresco, que se han quedado en el garaje limpiando sus respectivos
vehículos a la espera que baje el precio del crudo. Es un disco soso, rock’n’metal triste, sin chispa
y repetitivo.
Con la espectacular oferta de bandas de rock al más puro estilo americano y repletos de chulería,
tenemos a una banda que en lugar de aprovechar la ocasión de un segundo cd editado por una de las
grandes discográficas, se hunde en la mediocridad y se pierde entre otras muchas bandas que hacen lo
mismo, y la mayoría de ellas con mucha más gracia e ilusión.
Lluís
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