Continúa la travesía por el desierto de los
británicos Cradle of Filth, bajo la (no siempre simpática)
dirección de Dani Filth. Desde la que fue la "etapa
dorada" de la banda, con los álbumes "Vampire"
"Dusk
and her embrace" o incluso "Cruelty
and the Beast", ésta ha ido perdiendo fuelle y
credibilidad entre los círculos extremos del viejo
continente que, cada vez más, han visto en el grupo
como una especie de engendro impuro, desmerecedor de compartir
el panteón de los dioses del Metal más oscuro,
el ejemplo de en qué no quieren que se conviertan sus
intocables ídolos.
Así pues, a pesar de ser uno de los grupos de Metal
extremo más exitoso de la historia (en público,
ventas
) llevan una trayectoria un tanto ajena a la escena,
manifestándose esto también en un estilo bastante
personal y diferenciado en el que yace su principal atractivo
actualmente. Lo que ocurre es que el grupo, me parece a mí,
se encuentra en algún tipo de bache compositivo, de
esos que relegan al oyente del nuevo disco al mero papel de
sufridor de dejà vus de temas de anteriores discos.
No sé si la escena les volverá a abrir de nuevo,
generosamente, alguna puerta, pero quizás COF sí
que deberían dejar alguna ventana abierta, para que
pase un poco de aire y les refresque las ideas.
Ivan Sáez
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