Recuerdo que me supo mal su separación, y aunque no esperaba demasiado de su reunión, me
sorprendió gratamente su “Revolution”, y me agradó la incursión en algo más melódico a
la vez que electrónico. No rompía con su pasado pero sí que ofrecía una versión más fresca
y actual de su música.
Luego tuvimos el segundo disco de portada roja que indicaba que también era el segundo en alemán. Ya no era
un discazo de principio a fin, pero teníamos temazos como “Warum”, “Kaltes Feuer” o “Das Letzte Mal”, y aunque
perdíamos algo de esa electrónica, seguí siendo un sonido fresco para Crematory.
Luego vino “Pray”, para mí la primera decepción con Crematory en muchos años, poco más que “Left the Ground”, que
no era un gran tema, pero mantenía un buen tempo en el oyente. Pero nos acercábamos cada vez más a lo hecho en
el siglo pasado, y cada vez sonaba más a eso hecho anteriormente.
Y este nuevo “Infinity” sigue esa línea marcada por el “Pray”, los ritmos, las estructuras y la voz de Gerhard
se hacen repetitivas una y otra vez. De nuevo salvamos a Matthias en los intentos de crear variedad en las
melodías de voz limpia, pero los recursos se acaban y esas melodías no pueden salvar los temas, ni mucho menos, el
disco entero.
Una verdadera lástima, porque no es un mal disco, y hay mucho trabajo en esas melodías limpias, pero el jefe
la fastidia dándonos la sensación que han tomado temas antiguos y simplemente les han cambiado esa voz melódica.
Lluís
|