El arte
de la contradicción está demasiado extendido
en el mundo musical, y en ciertos casos, como este, no creo
que ayuden demasiado a que el grupo se labre una reputación
por ser ellos mismos.
Su primer álbum fue anunciado a bombo y platillo, es
un decir, como un apadrinamiento por parte de Luis Tarraga
de Hamlet al encargarse este de la producción. En su
segundo asalto, y con total "inteligencia" se nos
continúa recordando este hecho. Hamlet no son Cripta
ni al revés.
Parece que Cripta tendrán que llevar la losa de haber
sido producidos por este señor de ahora en adelante.
Ni los beneficia ni los llevará a vender más
de un centenar más de discos gracias a los fans acérrimos
de otra banda.
Por tanto y para los que se preocupen de su música
y no de lo demás, informamos que el salto cualitativo
de esta banda ha sido considerable. Su sonido, con múltiples
referencias e influencias, aúna diferentes matices,
colores que te podrán recordar ligeramente a diversas
bandas o estilos, como por ejemplo, y porque negarlo, los
anteriormente citados Hamlet, amoldándose perfectamente
a una serie de mensajes agresivos y directos, políticamente
incorrectos, socialmente intachables, que hablan de la realidad
de un país, éste, como muchos piensan y pocos
se atreven a expresarlo a las masas.
Sea como sea, si este grupo lucha por hacerse respetar como
tal, la verdad es que están en la senda correcta. Otra
cosa es que los demás sepan vender su producto.
Devi
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