Después de ese grandísimo debut “La Caja de Música” y de la decepción que supuso
“Esférica” sobretodo a nivel vocal, porque aunque nos suponíamos que habría diferencia entre
los vocalistas, nunca imaginamos que pudiera haber tanta.
Ahora tenemos tercer disco y tercer vocalista, aunque esta vez es el teclista Juan Miguel Rodríguez
que hasta ahora estaba al teclado, quien se pone en frente del micro.
A ver, Juan Miguel no es Iván Urbistondo (quien va grabando grandes primeros discos con la gente
para luego dejarles tirados con el listón demasiado alto), pero consigue un resultado bastante decente, mucho
más cercano a su primer cd que al segundo.
Un tono de voz que, como el de Iván, encaja mejor con las melodías de Cuatro Gatos resultando un disco
más apetecible para escuchar. En algunos momentos la voz se nota demasiado forzada para conseguir ese tono, pero
con práctica creo que puede quedar bien.
Lo que no queda nada bien, todo lo contrario, es tener una voz que consigue desprender la rabia de su primer
disco cuando nos hablaban de la guerra civil, pero en esta ocasión o les ha tocado la primitiva o se han hecho
de alguna secta chunga, porque sólo hablan de un mundo ideal, de cosas bonitas y de lo espléndida que es esta vida
en este mundo superchachi. No, no y mil veces no. ¿Que lo hicieran Stratovarius en sus últimos cds con esa pastelada
de canciones y de voz? Mira, musicalmente era ridículo, pero coherente con las letras de salvar a los delfines y
otras temáticas para los neo-hippies. Supongo que quien no entienda el castellano lo encontrará un disco
bastante decente que promete algo mejor en próximas entregas, para los que entendemos el castellano, o nos
pasan de lo que han fumado o no hay forma de digerirlo.
Lluís
|