Ya me lo esperaba.
Con el tiempo y viendo la evolución que estaban llevando a cabo después de sus "Simpático" y "Everything Glows" se intuía que acabarían editando un disco donde el rock y el blues colapsaran casi la totalidad de sus composiciones.
Así pues, la banda del millón de dólares, ha vuelto a escena con su álbum más intimista, no apto para oídos sedientos de dureza y velocidad. Este es un disco para escuchar después de una jornada de trabajo intenso, cuando tus neuronas quieren desconectar del stress y bañarse en un océano de sonidos relajantes.
No es un mal disco ni mucho menos. Encontramos a faltar la agresividad que tenían sus temas más potentes de los dos discos citados anteriormente, o el buen rollo que destilaban en "Riskin´ It All" con ese rock n´ roll desenfadado, pero ya entonces tocaban temas como "Nineteenhundredandyesterday" o "Hate To Say I Told You So" donde ese sonido tan característico de la banda recogía esta melancolía que se respira en "Soft Dogs".
Desde que editaran ese fabuloso "Helpyourselfish", la banda no ha vuelto ha dar esperanzas de retomar el camino de la potencia y la oscuridad y no creo que lo vuelvan a hacer jamás. Así pues, lo que nos queda es degustar un poco más de tranquilidad en cada disco. Eso si; sin comercializar su sonido para lograr el estrellato. Más bien guiados por sus inquietudes. Eso se nota, y hace que este, su nuevo trabajo, sea un delicioso bocado para mentes inteligentes.
Devi
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