Con el tiempo, y sólo con el tiempo, he llegado a vislumbrar
como una de mis ex compensaba su falta de inteligencia, con
sobradas cargas de afecto e interés. Decirlo ahora
puede sonar a crueldad o venganza, pero nada más lejos
de la realidad. El mero hecho de estar a gusto en una relación
puede crear cierta ceguera mental, la cual solo se intuye
con la reflexión y distancia.
Dejando aparte los melodramatismos, este disco queda muy cerca
de lo que mi mente intuye actualmente acerca de mi fallida
relación. Danzig nunca ha sido un buen cantante. Tiene
ese círculo pequeño de acérrimos admiradores
que lo idolatran. Hasta ahí todo correcto. Pero el
problema que yo le veo a este personaje es que lleva demasiado
tiempo bebiendo de las fuentes caducas de los Misfits. Y eso
no basta para conquistarnos.
El sonido poderoso que empleó en los inicios de su
carrera en solitario, vuelve a aparecer pero sin conseguir
repetir los buenos resultados del pasado, no ayuda a digerir
un producto que hubiese sonado excelso diez años atrás.
Las buenas intenciones se vislumbran pero, y como a mi ex,
con intenciones, ni se gana a la audiencia, ni al corazón.
Danzig, pero, tiene más posibilidades que esa señorita
de volver a conquistarme, puesto que él si que ha utilizado
la inteligencia, al abandonar el sonido de sus últimos
álbumes, volviendo al origen donde la semilla germinó
correctamente.
Devi
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