Vamos a retroceder hasta la
década de los 70, cuando empezaban a aparecer bandas
como Led Zeppelin o Deep Purple. Recordemos su sonido y desplacémonos
hasta los 80, y una vez retenido el sonido rock de la época,
volvamos a nuestros días y adaptemos todo lo recolectado
a nuestra actualidad. Para quienes se hayan perdido con tanto
viaje, lo mejor que pueden hacer es recuperar el capítulo
de Barrio Sésamo en el que el maestro Coco nos daba
la lección de "Lejos - Cerca". Digamos que
de cerca hemos ido a lejos y de lejos hemos vuelto a cerca.
Aclarado ya que musicalmente estamos frente a una banda de
Hard Rock del de antes, sin tener ninguna virtuosidad ni nada
que se salga de toda órbita musical, la ejecución
es bastante buena, con lo que diríamos hasta aquí
que el disco es escuchable y entretenido. Añadimos
ahora un componente importante en lo que es The Darkness:
Justin Hawkins, la voz. La verdad es que no sé si grabó
los cortes a conciencia o fue escrotalmente torturado mientras
se grababan los escabrosos gritos de sufrimiento del resignado.
Yo que entiendo de torturas originales, diría que el
elemento subversivo en cuestión fue desnudado y atravesado
con una estaca y, en cada una de las canciones (con él
todavía consciente) se le iba practicando una tortura
distinta en sus partes genitales. Recorriendo tema a tema
he distinguido atrocidades tales como arrancar pelillos genitales
con unas pinzas, sobrecalentar la bolsa escrotal con un mechero,
el estiramiento del pene atado a un peso de 100 kilos, punzamientos,
mordisquillos de cocodrilo, disecciones con objetos cortantes,
disoluciones con ácido y el típico aplastamiento
de testículos con un buen par de rocas. En dos temas
no se aprecia castigo alguno, se entiende pues que fueron
grabados antes de...
... Juguemos pues a ubicar cada falsete en su canción
correspondiente... la verdad es que resulta divertido.
Sergi
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