Que no se ofendan Darkseed pero para mí son similares
a la masturbación.
Y es que resulta lamentable, pero cierto. La masturbación
es uno de esos momentos de realización espiritual.
Un punto álgido de nuestras miserables existencias,
cuando puedes fantasear de llegar a la suela de los zapatos
al mismísimo Rocco Sifredi. El momento ideal, en el
que no existe el miedo a la decepción. Un "lugar",
en donde no se halla el prejuicio, pues allí no existen
frases hirientes como: muévete con un poco más
de gracia, que esto es más aburrido que acompañar
a mi hermano al estreno de "Harry Potter XLVIII vs el
Teletubbie mutante".
Conlleva una dificultad llegar a ser tan preciosista en el
mundo de la música. Mantener un clímax compositivo
idóneo a lo largo de los años, pero ellos lo
consiguen. Quería comparar a Darkseed con la masturbación,
no para ofenderles, sino todo lo contrario. Sumergirte en
sus últimos trabajos es un placer auditivo que, al
igual que aliviarte los bajos, siempre te complacerá.
Los colores, las formas, las posturas (musicales o no), todas
son gratas, ideales, vayan hacia donde vayan. Y en este caso
han seguido el camino iniciado en "Astral Adventures",
dándole un guiño a su pasado recobrando un poco
de la crudeza de "Diving Into Darkness".
Desgraciadamente, también existe la frustración
en los dos casos. Y es que todo lo bueno tiene un final. Y
éste es uno de esos discos que quisieras que no lo
tuviera.
Devi
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