Las viejas raíces de Darkthrone son más evidentes que nunca en este álbum, en el cual los noruegos han optado por un estilo más propio de los años 80.
Inevitablemente, mucha gente se les seguirá criticando (tradición que tiene más de 10 años) por no seguir el estilo de sus aclamados discos iniciales.
The Cult is Alive está dedicado especialmente contra esta gente. El grupo carga con fuerza contra la escena actual del black metal, donde unos grupos copian a otros con frecuencia (muchos, copias directas de Darkthrone).
Si se escucha con una mente lo bastante abierta, no defraudará ninguna canción. Algunas, como “Graveyard Slut” (en la que canta Fenriz), que sorprenden por la diferencia que marcan; otras, en cambio, son más cercanas al black metal de siempre.
En general, se trata de un buen CD, como siempre, y el grupo suena muy inspirado. Puede que no sea tan crudo como sus discos de principios de los 90, pero Darkthrone demuestran más actitud que nunca.
Es uno de esos discos que o gustan mucho o se odian a muerte.
Dámaso
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