Aquí tenemos a tres músicos suecos apellidados Johansson y uno que no, el batería.
¿Serán hermanos? ¿Será que niegan al batería tanto el status de músico cómo el de
Johansson?
De hecho esas dos preguntas son lo más interesante que hay que decir sobre el disco, dado que se
trata de una mera imitación de Edguy de finales de los 90, sí que se agradece porque tenemos a un Tobias
Sammet que no reconoce que su voz cada día está peor, y por poco bueno que sea el Johansson encargado
de cantar, es mejor que un Sammet actual, pero claro, vamos a comparar con el Sammet en plena forma de
hace algo más de una década y… ni a nivel musical ni a nivel vocal no llegan a alcanzar a Edguy, así
que, para pillar una copia que no llega al nivel del original, nos quedamos con los cds de Edguy
que ya los habíamos adquirido en su momento, menos gasto, menos espacio ocupado en los estantes de
cds, y total, no será lo que nos perdemos.
Lluís
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