Después de tres discos apaleando, desmembrando, atropellando y torturando a las pobres
ardillas, por fin en este cuarto disco y alas vemos con las alitas de ángel en su merecido
descanso celestial. Su lugar ha sido ocupado por cerdos y un águila imperial (¿de qué país
será símbolo?) degollados por un Bin Laden demoníaco y con sombrerito de Tío Sam.
Sí, efectivamente, esta gente está mal de la cabeza, aunque ya solo con el nombre de la banda os lo podíais
suponer.
A nivel musical, esa mente perversa juega un gran papel en intros, outros, cosas raras entre canciones, y
durante las mismas canciones. Nos puede aparecer cualquier tipo de efecto, voz, simple. imprevisibles como el
más pirado de los locos.
Lo que rellena ese disco de paranoias, cosas raras, extravagancias y otros, son canciones o intentos de ellas
de un metal industrial bastante asequible, potente y de un resultado final sorprendentemente atractivo.
Y es que entre tontería y paranoia, esta gente nos sacan ritmos agresivos a la par que atractivos y melodías
pegadizas a la vez que interesantes.
Buena nota para esta gente que si se dejara de tanta chorrada y apostara por su música, estarían mucho mejor
considerados de lo que lo están, pero también perderían gran parte de su gracia, así que, para mí, han
conseguido lo que querían, algo paranoico y musicalmente bueno.
Lluís
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