En el año 2003 que hace
poco terminó vimos un poco de algunas cosas, de las
buenas, y vimos, por desgracia y como de costumbre, mucho
de algunas otras cosas, las restantes, las malas. Nuestra
reacción ante ellas puede haber sido muy diversa, desde
el más oscuro derrotismo (infundado según aquellos
a quienes las cosas van bien), hasta el optimismo portador
de la más brillante luz que, de tan brillante, ciega
a quien la observa con demasiado detenimiento y no le permite
ver la realidad y su crudeza, pasando siempre por la tristemente
mayoritaria indiferencia.
Ante esta perspectiva es del todo normal e indispensable que
sigan apareciendo discos como este "Spreading the Rage"
de los alemanes Disbelief, en el que trasmiten toda una serie
de sentimientos que tiene la sociedad y/o sus integrantes:
resentimiento, odio, frustración, miedo... y que suelen
esconderse tras una máscara prácticamente inquebrantable.
Ergo, y en tanto que se basa en tales sentimientos, la música
de Disbelief, como la de tantas otras bandas con algo que
decir, no puede más que ser extrema y desgarrada, de
cadencias pesadas y de esa intensidad que te hace sentir como
respirando un aire muchas veces respirado, pero con el satisfactorio
olor a conciencia.
Ivan Sàez
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