La salida de
George Lynch del grupo de Don Dokken
parece que les ha devuelto unos aires de
autenticidad que estaban ausentes casi
por completo en su anterior trabajo,
Shadowfile, en el cual Mr.
Lynch había impuesto su material por
encima de el de Don, que no tuvo lo que
se ha de tener para decirle que no podía
reventar así el nombre de un grupo con
una notable historia.
En aquel
Shadowfile habían perdido
mucha potencia (que ya venían perdiendo
de forma progresiva en sus anteriores
trabajos), tanta que les perjudicó
bastante a la hora de hacer giras en
condiciones, si es que querían presentar
los nuevos temas. Los temas que George
Lynch compuso para Shadowfile
también hicieron perder la credibilidad
de unos buenos músicos ante la
audiencia, músicos que en este tiempo de
divagaciones se han limitado a ejecutar
el material de Lynch.
De hecho, a
pesar de las idas y venidas de Lynch este
es el primer trabajo de Dokken que se
edita sin su presencia, en este caso
sustituida por la de Reb, nuevo guitarra
del grupo y uno de los responsables de
que el grupo vuelva a tener una sonoridad
más en su onda.
Pero eso no
quiere decir que Dokken hayan vuelto a
hacer un disco como lo fueron
Tooth and Nail o Under
Lock and Key, y ni mucho menos con
la fuerza que el grupo desprendía en su
The Beast in the East. Es
solamente el retorno al buen camino que
marcaron años atrás (cosa que en estos
tiempos ya es mucho) y ahora les hace
falta mejorar todo aquello y no sólo
hacer una aproximación con temas como
Voice of the soul, Maddest
hatter o el propio Erase the
Slate.
Se agradece el
esfuerzo de la banda para superar una
mala época a base de trabajo y buenas
maneras, cosa que me parece (y espero)
que conseguirán. Ivan Sàez
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