Estaba pensando en comparar
a Deep Purple con el cuento de "La Caperucita" pero
el hecho de que podría acarrearme serios problemas
con los más acérrimos seguidores de la banda,...
Da igual, me arriesgaré a sufrir una trepanación
del hipotálamo sin anestesia. Los dos tienen la misma
grandeza, han sabido traspasar las barreras del tiempo y en
el caso de la banda, "Made In Japan" suena fresco,
vital, sin descripción posible porque solo escuchándolo
puedes llegar a "sentirlo". La caperucita ha conservado
toda su frescura, y las tiernas mentes infantiles, rebosan
entusiasmo cuando un adulto les relata las venturas y desventuras
de esa infante, un lobo mutante con complejo de boa que engulle
a sus víctimas a contra-natura. Porque si no, ¿cómo
se entiende que al final salga de la barriga del animal la
octogenaria toda enterita?
Lo que pasa es que al final caperucita se sale con la suya
y ya no hay más que contar. Lo demás no tiene
importancia, y ese parecía también el destino
de los Purple a partir de "Perfect Strangers", con
la excepción de "Slaves & Masters", no
tenía importancia el resto de la historia porque la
grande ya había sido escrita. Viviendo de las rentas
de "Smoke On The Water" & cia. Y gracias a Dios
que algo ha cambiado porque "Bananas" ha cambiado
el guión preestablecido. Un disco con clase donde,
excepto la portada, horrible, y quizás un poco de fuerza
en la voz de Ian Gillan, pero el señor ya tiene sus
añitos, de acuerdo, se admite, es una gran demostración
de saber hacer y de grandes canciones que desde que se cargaron
al "lobo", digo, a Ritchie Blackmore, no habían
vuelto a ofrecernos.
Estilo, buenas formas, "feeling". Me alegro por
ellos.
Devi
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