Pablo Solano es el que fuera el magnífico cantante de Opera Magna, esa banda de
power melódico que llegó 10 años tarde al tajo, y ahora lidera el segundo cd de esta banda
hispano-argentina, insistiendo en el power épico.
Y de nuevo, volvemos a insistir en hacer un estilo que lleva años supurando, unas letras ridículas en
pleno tercer milenio, y unos agudos doblando la voz principal que no nos hacen más que provocar vergüenza
ajena a todos los que en su momento apreciábamos este estilo.
A diferencia de Opera Magna, Dragonfly apuesta por una menor complejidad técnica, dejando
todo el protagonismo a la voz de Pablo Solano, que siempre hemos dicho que es brutal como voz, pero que
nos provoca repelús al escucharle cantar…. esto.
Una (otra) verdadera lástima el desperdiciar el talento así, donde se demuestra que aunque el tema de los
derechos humanos tiene su vertiente positiva, nos impide coger a esta gente y hacerles una lobotomía
para que se olviden de sus mitos y que así pudieran moverse hacia delante y no hacia atrás
como llevan años haciendo.
Lluís
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