Para que mentir. Esto pintaba peor, ya no mal, peor. Y la verdad sea dicha, ¿Qué queréis que me espere de un grupo bautizado con el nombre de Dragonland?
Pero a veces las cosas no son lo que parecen. Llevamos una larga racha de discos con portadas espantosas que acaban resultando satisfactorios en todos los aspectos, y en el sentido contrario… Ya es mejor ni tan solo comentarlo.
Pues bien, la portada está muy bien diseñada, y la música rompe con la teoría. Dragonland son un sexteto sueco que ha creado un disco que gustará tanto a los fans de Angra como a los fanáticos del power o del happy. O sea, que saben tocar, tienen un buen cantante, saben ser agresivos cuando hace falta, y tienen un buen concepto de lo que es crear buenas melodías.
Solos de teclados y guitarra dinámicos, cruces de voces masculina y femenina en el lugar justo, a más de algún tono gutural que no queda fuera de lugar en alguna canción, todo muy bien conseguido hasta que llegamos a la trilogía que cierra el disco que está demasiado saturada y acaba siendo el único tema que cansa un poco.
Aun y con este pequeño traspié “Astronomy” me ha sorprendido, por los motivos descritos arriba y porqué, últimamente parece una misión imposible hacer un disco de metal melódico que esté bien.
Devi |