Firme es la
huella que seguramente dejarán los
grupos del llamado sonido Goteborg en
generaciones posteriores a la actual. Y
es que quien niegue la importancia de
Suecia en la escena metálica de esta
década muestra la misma agudeza
intelectual que Espinete (el amigo rosa
de los niños) o Don Pimpón (el osete
molón).
Puede que esta
gente de Stenhamra no lleguen a tan alto
nivel como al que llegaron nuestros
queridos At The Gates ni al que vienen
consiguiendo Dark Tranquillity, pero no
sólo de los grandes vive el Metal y si
te cuentas entre los seguidores del Death
sueco, como un servidor (otras cosas no
confesaré, pero esto...), no se te puede
escapar la ocasión de profundizar un
poco más y así dejar de limitarte al
camino marcado por el amigo Strömblad.
De modo que
los Ebony Tears cumplen con todos los
cánones de la escuela sueca, aunque eso
sí, un poco más parcos en melodías que
muchos de sus compatriotas. Esto es
debido quizás a la falta de músicos,
porque la formación (que cumple con sus
tareas perfectamente, todo sea dicho) se
resume en Johnny Wranning a la voz y
Conny Jonsson a las guitarras y al bajo;
completan el cartel un amigote machacando
espléndidamente la batería y alguien
metiendo una intro de violín por ahí.
Si Barrio Sésamo se te ha vuelto muy
light, pasate a la movida
sueca, verás como disfrutas como un
cabr... Ivan Sàez
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