Creo que este mes voy a batir mi propio récord. Con
ésta, ya serán tres las críticas positivas
que habré tenido que realizar. Y ojalá siempre
fuera así. Eso demostraría una buena salud dentro
del género musical al que nos dedicamos.
La parte negativa del asunto es, que no logro desprenderme
de mi aura de indignación moral. No logro eliminar
esa adrenalina residual que colapsa mis centros neurológicos
y que clama por proyectar mi indignación existencial
contra algo, alguien, cosa.
Ebony Ark no me lo permiten porque han creado una obra sublime,
de, ¿qué? ¿Dark Metal? ¡No! No
quiero encasillarlos. Me niego a que una gente que al igual
que es capaz de captar tu atención con atmósferas
tenebrosas, logra el deleite auditivo con unas estructuras
progresivas cercanas a Dream Theater, o consiguen que tu masa
encefálica, quede reducida a polvo con unos ritmos
atronadores. Y si además cuentan con una cantante con
unas condiciones espectaculares
Seamos sinceros, quitémonos el sombrero y reverenciemos
a quién se lo merece.
Ebony Ark: matricula de honor.
P.D. El odio perdura.
Devi
|