Cada vez me cuesta más
hacer una crítica negativa. Me gusta creer en la honradez
de los músicos, en su esfuerzo y por eso no me provoca
ningún tipo de placer el mero hecho de rebajarlos.
Siempre intento no decir taxativamente lo que pienso cuando
un disco me parece desastroso. Pero no sé si es la
paciencia o las ideas lo que se me está agotando. Y
todo esto me lleva a pensar si no será que soy yo el
que me equivoco. ¿Quién sabe qué es el
ingenio, la calidad, la originalidad? Y vuelves a pensar si
realmente sabes si un disco es bueno o no. "Creo saberlo".
Pero entonces, ¿por qué Enrique Iglesias o The
Corrs venden millones de álbumes? Pero también
las guerras han provocado millones de muertos y los soldados,
comparándolos con los fans en nivel de imbecilidad,
¿saben realmente distinguir entre lo bueno y lo malo?
Porque también el mundo de la música se podría
comparar con las guerras en sí. Primero aparecen el
conflicto, los bandos inventaran las armas, que con el tiempo
se tornaran obsoletas. Las tácticas, ídem. Los
lugares donde se combate van cambiando pero durante un tiempo
estos elementos se van repitiendo hasta que alguien logra
romper con todo, consiguiendo llegar a otro nivel. O sea,
como en la música donde los géneros aparecen,
crecen, se estancan, se revitalizan, se transforman con la
adquisición de nuevos conceptos.
Total que después de tanta disertación filosófica
que para muchos no lleva a ninguna parte no sé si enviarlos
a la guerra directamente, o al local de ensayo, porque si
ellos mismos realmente creen que sus canciones son originales
o, ya para no darle más vueltas, de un mínimo
de calidad como para editar un disco, el próximo volverá
a ser un ejercicio demasiado predecible como para que le preste
la más mínima atención.
Devi
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