CRITICAS DE CDS

EverEve
Título e-mania
Sello Massacre Records / Focussion P&M

A pesar de que la primera impresión que produce la portada de este disco sea la del manual del perfecto sadomasoquista, no se trata de eso, aunque no faltan referencias varias y diversas a esa bucólica tendencia, que se revelarán en algunos de los temas ("The Flesh Divine", "Suzanne"...) de este cuarto disco de los alemanes EverEve.

El grupo ha sufrido una pequeña reestructuración, siendo el teclista del grupo MZ Eve 51 el encargado de las tareas vocales de "E-Mania", mientras en "Regret" habían tenido un cantante invitado "in extremis" para suplir a Tom, que se suicidó tras "Stormbirds" víctima de una intensa depresión, cosa esta no exenta de relación con la filosofía de la banda.

En líneas generales siguen la evolución que ya marcó el paso de su segundo álbum "Stormbirds" a su genial "Regret": aumentan la presencia de bases tecnológicas a cargo de Joerg Huettner (Dorsetshire, Monaco X...), que ha sabido encajar sus programaciones con el Metal Gótico y sus bases convencionales; tanto la base rítmica como las guitarras son bastante más pesadas que en su ya elogiado "Regret", hecho este que, junto a las atmósferas oscuras y harto melancólicas consiguen crear momentos en que una intensa y febril angústia se apodera de el oyente ("Suzanne"). La excelente producción de la batería (a cargo de Gerhard Magin - Crematory, Theatre of Tragedy), da como resultado la implicación del oyente en la música del grupo, esto es, la batería se torna en un poderoso y apasionado latir que en lo que dura una exhalación cambia el ritmo de tu propio corazón para llevárselo a su terreno y hacerlo partícipe de sus sicóticas emociones ("Pilgrimage", "Seethetruth").

Tribalidad atemporal, irracionalidad asesina, adrenalina a niveles peligrosos, orgásmica simbiosis entre rabia y violencia, delirios electrónicos, límites monstruosos de la inconsciencia, dureza, oscuridad... son los elementos que se conjuran en este teatro de loca maquinaria lasciva al servicio de un ardiente instinto pasional.

Ivan Sàez

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