Lo primero que escuché sobre este lanzamiento es que podía llegar a ser uno de los discos de hard rock melódico del año. La curiosidad me corroía, me daban sudores fríos... ¿disco del año? ¿Cómo será? ¿Satisfará mis expectativas?
Bien, puedo decir que la afirmación hace honor a la verdad.
Estos alemanes (y suizo) se han sacado diez auténticos temazos
de hard rock clásico con toques melódicos; cada uno diseñado
para convencer a los fanáticos de este género de música. Los
teclados son excelentes, y sobre todo, tienen un sonido muy
cuidado (no suenan a orquesta de fiesta de pueblo, que es
lo que suele pasar en estos casos). La guitarra de Robby Boebel
destaca por sus solos que no por rápidos dejan de tener un
gran feeling. La voz de Carsten "el lagarto" Schulz tiene
ese toque de aspereza que esta música necesita, y a veces
llega a recordar al mejor Robin McCauley. En otras palabras,
han diseñado un disco que va a encantar a los amantes del
hard rock melódico.
Para los que nos quedamos en aficionados al género, cabe una reflexión: si esto se considera disco del año de hard rock melódico, y sin -insisto- menospreciar en absoluto el magnífico trabajo que han hecho estos cuatro músicos (estamos hablando de un discazo, que a nadie se le olvide), a lo mejor alguien debería contratar a un científico iluminado -tipo el de ReAnimator- para darle un soplo de vida al género.
Fausto
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