Que una banda como Firehouse, que va a cumplir los 25 años, tenga que auto-editarse su octavo cd
de estudio puede parecer un signo de que la industria discográfica anda muy mal.
Pero después de intentar escuchar el disco varias veces, debo decir que quizá la industria
discográfica ande en crisis, pero a veces demuestran cierto criterio, como es el caso demostrado
con este disco que nadie ha querido editar.
¿Qué hay en este disco que destaque por encima de los anteriores de la banda? Nada, son todo temas
que no suenan ni a nuevos ni a originales.
Tras ocho años podían haber buscado ni que fuera un solo estribillo algo trabajado, pero no. este
disco es un compendio de tópicos del hard rock sin ningún feeling que los una.
Por si fuera poco, parece que tanta laca ha acabado por cargarse la voz de C.J. Snare, al que
solo que queda un hilillo de voz ridículo, no bajando del falsete ni queriendo, aunque por suerte
la mayoría del disco esa voz se encuentra tapada por los coros.
No valía la pena volver 8 años después para. esto. Si quieren seguir, deberán replantearse si
de verdad son capaces de hacer alguna canción que en lugar de aburrir al oyente pueda
interesarle. También tienen que replantearse si echar al sr. Snare y seguir con Allen McKenzie y
Bill Leverty, ya que haciendo coros demuestran estar en mucha mejor forma vocal que su cantante.
Pero mientras no se replanteen eso. esto es casi inescuchable.
Lluís
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