Quedamos flipados con su anterior cd "August Wernicke", realmente genial, un álbum de Death con escalas más altas de lo normal y bastante felices para ser Death, que les daba un toque diferente, una voz gutural potente como pocas, una batería demoledora, etc... pues bien, con este "Fermina" lo han echado todo a perder.
La voz es limpia en gran parte del disco con un registro y unos tonos que recuerdan a los cantantes de indie de principios de los 90, la batería lenta y simplona, al igual que las melodías, que parecen compuestas por un chaval que está en su segunda lección de solfeo (recordemos que en la primera no pudo asistir a clase). Es decir, es uno de esos discos que no es que lo podrían haber ahorrado y no hubiera pasado nada, si no que si no lo hubieran hecho me hubieran ahorrado un tiempo que no me sobra y que lo he desperdiciado escuchando esto y haciendo la presente crítica.
Eso sí, el diseño está muy bien, lástima que no lo hayan aprovechado para un buen disco...
Lluís
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