Y como dijo aquél
"¡¡más
madera!!". Más madera que quemar en la locomotora
del metal que sigue su camino sobre unos raíles que
extrañamente no se funden a su paso y cargando unos
pasajeros que, no entiendo por qué, pero me fascina,
todavía no han decidido abandonar este loco tren con
destino a ninguna parte. En esta parte del cuento los que
cargan con la responsabilidad de la máquina son cuatro
chicarrones teutones, de agresivas tendencias y pelos largos
que, ni cortos ni perezosos, se han deshecho de buena parte
de la herencia Death-Metalera alemana para apropiarse de tópicos
más bien propios de latitudes más septentrionales,
ya sabéis, cositas de Suecia, algunas de Goteborg
etcétera. En principio la cosa no iría más
allá, no sería destacable, si no fuera porque
han tenido la delicadeza de hacernos llegar su propuesta en
un formato absolutamente profesional, con un artwork made-in-the-propio-grupo
que bien podría ser obra de los señores Sundin,
Holmberg o Smith y una música que, sin el más
mínimo atisbo de debilidad ni duda, nos recuerda a
los mismísimos A Canarous Quintet o At The Gates, que
no es decir poco. Variedad de temas que van desde la más
endemoniada agresividad a los temas acústicos en los
que, más que un respiro, te dan un ultimátum:
"sigue escuchando o muere".
Ivan Sàez
|