Hipnótico, cautivador,
personal
Todos estos calificativos y más se podrían
poner al último (y segundo) disco de Gordian Knot,
pero eso sería reducir lo abstracto a concreto, e iría
en contra de la filosofía de esta música sobrehumana.
¿Qué se puede esperar de un disco instrumental
en el que tocan Sean Malone, Jason Göbel, Sean Reinert
y Paul Masvidal -¿alguien se acuerda de Cynic, posiblemente
el mejor grupo de thrash técnico de la historia?- además
de Bill Bruford y nada menos que el ex - Genesis, Steve Hackett?
La respuesta es un viaje a la esencia de la creatividad, una
experiencia poco menos que mística con la que en algunos
momentos, concretamente en "Muttersprache", puedes
llegar a imaginarte que vuelas.
En cuanto al tipo de música, no se puede clasificar...
algunos la llamarían "experimental", aunque
a mí no me parece que estén haciendo experimentos;
saben muy bien lo que se hacen. Tampoco tiene que ver realmente
con Cynic salvo en su esencia místico-técnica.
Yo sólo digo una cosa: me lo regalaron hace quince
días y no lo he podido quitar todavía del reproductor.
Cada vez que lo intento, una voz (mezcla entre Tom Araya y
Gene Simmons) me dice: ¿De verdad quieres oír
otra cosa? ¿Te has parado a pensar en lo que te vas
a perder si quitas este disco? ¡Que no lo quites, gilipollas!
(ese es Tom Araya) ¡Todavía no has descubierto
ni la mitad de lo que esconden los Gordian Knot! Y claro,
cualquiera le dice que no a Tom Araya... Te puede soltar a
Kerry King y entonces sí que la has liado... En otras
palabras, no hay palabras para describir la calidad de este
disco; hay que oírlo.
Fausto
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