Primera impresión... demasiada chulería en las fotos... sobretodo después de los resultados obtenidos en su carrera en solitario hasta ahora.
Pero pasemos a la música que es lo que importa. El disco empieza con un par de trallazos impresionantes ("Resurrection" y "Made in Hell"), con los que darías la razón al título del disco. La voz está en plena forma y la música podría ser la evolución natural del "Painkiller", más que el "Jugulator". Potencia musical, ritmos contundentes, riffs agresivos y esa voz única por encima de todo eso.
Pero luego el disco decae bastante tanto musicalmente como en cuanto a la potencia que denotan... y de ahí hasta el final sólo se salvan "The One You Love to Hate" cantada a dúo con Bruce Dickinson (podríamos hacer ahora una comparación con algunos dúos famosos que no son del mundillo del metal, pero lo dejamos a imaginación de cada uno....) y "Cyberworld", también muy cañera.
Pero salvo estos cuatro temas mencionados, el disco es muy irregular y sólo encontramos esa fuerza que tanto esperábamos de Halford en esos cuatro tracks y un poquito en los dos que cierran el disco, el resultado (no sabemos si hecho adrede) es que se van alternando dos canciones cañeras y tres de tranquilillas hasta el final del disco. O no supo componer más temas cañeros que no sonaran igual que los que ya tenía, o son dos discos mezclados en uno o directamente ha intentado hacer un experimento.
Lluís Batlle
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