Véase crítica de Iron Fire, cámbiese Tommy Hansen a la producción por Piet Sielk, añádase por ahí a Kai Hansen y un poco de Thomas Nack, póngase una voz que no llega ni de lejos a mediocre, y tómese como un mal plagio de Gamma Ray.
Y ya hemos dicho demasiado de este disco.
Lluís Batlle
|