Una reacción
químico-neuronal altera el comportamiento de la masa
cerebral, recibiendo la información de que el ser que
nuestros glóbulos oculares están vislumbrando
en esos momentos, ha afectado nuestra percepción, creando,
asimismo, un vínculo emocional ante dicho ser. Esto
es el amor científicamente testado.
Igualmente esta definición de dichas sensaciones no
sirve de consuelo cuando te das cuenta de que hace un lustro
de que no las percibes. Una patología extraña?.
No saberlo preocupa. Recibir el encargo de disfrutar de Heaven
Shall Burn, es el mejor de los antibióticos para tu
alma.
Beben de la herencia del sonido "The Jester Race"
o "Whoracle" de los In Flames, entrelazando melodías
subliminales que afloran con disimulo entre una orgía
de técnica brutalidad con paisajes bañados en
cambios de ritmo constantes y precisos (¡jódete
Shakespeare!).
Tu mente cae en una espiral de vértigo constante, te
absorbe una fuerza equilibrada. La rabia que imprime la voz
te atrapa, la posesión de tu mente se convierte en
su objetivo prioritario.
Tus problemas se minimizan, y en cuanto al que ha priorizado
mis obsesiones durante los últimos días, llegas
a la conclusión que no quieres llegar a los 50 y que
a la pregunta, vía llamada telefónica, de acudir
a un bar a disfrutar de una deliciosa cerveza bien fresca
y mantener una amena conversación con los amigos, no
te apetecerá responder: "lo siento, tengo que
acompañar al cine a mi espanto conyugal".
Devi
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