Con un comienzo más que prometedor “A Taste Of Extreme Divinity” acaba cayendo
en la constancia y monotonía, en la pesadez de lo más extremo, en la escasez de
ideas y en la repetición de una misma fórmula, una y otra vez, ya no entre diversos
álbumes sino dentro de un propio LP.
“Valley Of The Damned”, Hang Him High” y “Solar Empire” son los tres primeros tracks del disco, y
además son también los tres temas que aportan algo de calidad, claridad y sentido a este doceavo
trabajo de estudio de la banda sueca del amigo Tägtgren. De ahí hacia el final, salvo puntuales
excepciones que incluso pasan casi desapercibidas, el disco se sumerge track a track en una descarga
constante de adrenalina que provoca una liberación de tensión espontánea pero… nada más, sin
transmisión, sin conexión, sin un motivo claro por el que poder juzgar más positivamente este “A Taste
Of Extreme Divinity”. Eso sí, si lo que uno busca es descarga de adrenalina, mala ostia y velocidad… en
este sentido Peter Tägtgren no nos defrauda, pero claro, siempre estamos algunos para pedir algo más,
sobretodo cuando sabemos de buena tinta que viniendo de donde viene, podemos conseguirlo.
Sergi
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