Atención a los que creían que Chris Impellitteri se había estancado, se había quedado sin ideas y que se estaba haciendo viejo...
Pues señores, esto es un pedazo de disco, de lo más potente que haya hecho Impellitteri y, por si fuera poco, con la calidad a la que nos tiene acostumbrados y con ese feeling que se echaba en falta en la mayoría de temas de sus últimas entregas, donde relucían un par de ellos, pero que el resto se quedaba en el olvido. Aquí, en cambio, estamos delante de un disco como tal, un par o tres de temas un poco más flojos que el resto, pero ese resto, para quitarse el sombrero a cada track.
¿Y qué ha pasado aquí? ¿Cómo puede haber un cambio así en poco más de un año? ¿Chris se dopa?
Pues no lo sé, quiero decir si se dopa o no, de lo que puedo estar seguro es que gran parte de la culpa de ese cambio la tiene su ¿nuevo? cantante, de quién querría decir que es sangre fresca, pero no sería el caso... se trata nada más y nada menos que de Graham Bonnet, a quién creíamos retirado a la canción ligera... pero no, y nos lo demuestra a cada tema, con una potencia y una fuerza que cuesta de asimilar (y más si escuchas el disco viendo las fotos de promoción, con su típico peinado a lo James Dean, y americana amarillo pistacho a juego con los pantalones).
Si antes ya era un placer escuchar a Impellitteri con Rob Rock a la voz, ahora vuelve a ser un lujo con Mr. Bonnet, tanto que si no se rompe de nuevo este tándem entre guitarrista y cantante, a pesar del nombre de la banda, la recordaremos tanto por Chris como por Graham.
Lluís
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