CRITICAS DE CDS

Incubus
Título A Crow Left Of The Murder... (2004)
Sello Sony

Lejos queda aquel "Fungus Amungus" (1995) que unos jóvenes de 16 años proponían como una mezcla de Faith No More y Red Hot Chili Peppers. Ya entonces veíamos que estábamos ante jóvenes promesas musicales en todos los niveles, ofreciéndonos solos al más puro estilo de Steve Vai en medio de progresiones funk fusionadas con heavy. Tenían la intención de crear un estilo propio sin perder la voluntad de evolucionar constantemente dentro del mismo.

Esta declaración de principios se plasma claramente en "A crow…", con una propuesta de originalidad e innovación evidente en la que ya no se sabe qué esperar de cada uno de sus nuevos discos. Si "Fungus Amungus" era la carta de presentación de Incubus, con su siguiente disco "Enjoy Incubus" (1997) incorporan un DJ a la formación que les llevará a "S.C.I.E.N.C.E.", una obra maestra que hace que con la consagración del New Metal vayan de gira en el primer festival itinerante "Family Values", promocionado por Korn, y el fenómeno Incubus se esparza por todo el mundo. Con este último trabajo abandonan sus tendencias más tranquilas de los trabajos anteriores para encararse a un rock en todas sus facetas. Existe una clara pretensión de "volver a los orígenes, con la sofisticación de "Fungus Amungus" pero con una evolución de casi diez años de carrera profesional" (según palabras de Brandon Boyd, cantante del grupo). Esta sofisticación se ha traducido en una música mucho más libre, experimental, rozando las barreras del rock progresivo en algunos de sus temas. Quizá la separación de su bajista Dirk Lance ha renovado los aires en el grupo, abandonando así los malentendidos que pudiera haber. El nuevo bajista es Benn Kenney, procedente del grupo Roots, y ha contribuido activamente a este cambio musical con un nuevo punto de vista que ha afectado a la forma de componer -y de pensar- del grupo.

Solos de estilo Hendrix en "Sick sad little world", rock duro en el single "Megalomaniac", geniales progresiones de acústica en baladas como "Southern girl" o una batería jazz en "A crow left of the murder" dan la elegancia necesaria a estos californianos. En definitiva, un disco que cuanto más lo escuchas más te gusta. Enhorabuena.

Alex

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