Once años, es el tiempo que ha pasado desde que esos “chavalitos” de dieciséis añitos de edad nos pusieran delante su primer trabajo “Fungus Amongus”, y desde ese día no han parado de evolucionar, de probar cosas, (como introducir el DJ que tanto éxito ha tenido hasta ahora) y hasta el momento les ha ido bastante bien.
Si en su último “A crow left to the murder” intentaban volver a sus principios, pero sonando como pueden hacerlo esos chavalitos, con diez años más de carrera encima, que se dice pronto, ahora giran las tornas.
Sin alejarse en exceso del amigable álbum del cuervo, han encontrado la manera de hacer melodías pegajosas, y porqué no decirlo, comerciales, cosa que todavía no habían probado, en su incansable gesta de experimentar, cosa que hace que una vez tienes el cd dentro de tu reproductor te dé pereza sacarlo. No te importa escucharlo un par de veces más.
El disco sigue la misma tirada de sus predecesores, jugando con temas más calmados y melódicos como "Dig" o "Love Hurts",que no tiene precio, u otras con más intensidad rítmica como "Pendulous Threads" o la que le da título, "Light Grenades" también es obligado hacer mención de su actual single, “Ana Molly” que me tiene enamorado y del cual es aconsejable, si se os pasa por la cabeza de mirar el videoclip, mirarlo hasta el final....
Pues, esto es el sexto trabajo que nos dejan estos norte-americanos liderados por el cantante Brandon Boyd, y esperamos, que sigan sorprendiéndonos, llegados a este punto, es su obligación.
CrisTi |