Antes que
nada, disculpad si esta crítica al final
resulta un tanto encarcarada y distante,
però resulta que ya la he hecho unas
cuantas veces, ¿y por qué? Eso me
gustaría preguntarle al señor Bill
Gates y a sus programadores...
Hay que decir
que poco tiene que ver con los anteriores
álbumes de Kamelot; aunque la formación
sea la misma del Siége Perilous,
ya no es una música progresiva con la
voz de Khan, o lo que es lo mismo,
Conception, por encima. Ciertamente
quedan toques de aquella gran formación
que fue Conception, pues Khan ha
intervenido en la composición de
todos los temas, y claro, ha dejado su
huella, pero este The Fourth Legacy
tiene un sonido propio y particular.
Este sonido al que
nos referimos, seguramente es lo mejor
del disco, entre otras muchas cosas
buenas, ya que dentro de esta falta de
originalidad que nos inunda, donde
decenas de grupos se parecen los unos a
los otros, hay diversas formaciones que
toman fuerza con sus trabajos
pareciéndose tan sólo a si mismos
(Sentenced, Therion, Ever Eve, etc...) y
entre ellas cabe destacar estos nuevos
Kamelot. Diciendo que hacen Power Metal
mezclándole la vertiente más progresiva
del género estaríamos definiendo miles
de grupos distintos; entonces, ¿de
dónde proviene esto sonido particular y
único? Primero, de una composición
extramadamente cuidada, después, de los
toques orientales y exóticos presentes
en casi todas sus canciones combinado con
algo de medieval.
A pesar de que
con esto ya habríamos cumplido, no se
queda aquí la cosa, pues el equipo que
ha producido este disco ha sido el mismo
que produjo King of the Nordic
Twilight de Luca Turilli,
alcanzando un sonido impecable como
sucedió en aquella ocasión, aunque en
este caso la base es más original. Sasha
Paeth y Miro se encargan de producir este
disco merecedor de pasar a la historia
del Metal melódico; Sasha, además,
graba algunas guitarras y Miro se encarga
de todos los teclados y arreglos
orquestrales del disco. ¿Orquesta? Sí,
pero no como hacen cientos de grupos para
imitar un sonido Rhapsody, Rage o
Therion. Es una orquesta omnipresente al
largo de todos y cada uno de los temas
que componen este The Fourth Legacy
pero quedando siempre en un segundo
plano, de forma bastante ambiental sin
llegar nunca a perder la iniciativa en
ninguno de los temas sino haciéndolos
tomar un sonido que raya la perfección.
De vez en cuando nos encontramos que sube
el volumen de la orquesta o de los coros,
o que se quedan solos, pero son momentos
puntuales de no más de diez segundos,
para romper un poco el concepto lineal
que normalmente tenemos de las canciones
y decir: ¡¡Eh!!, aquí estamos y
lo hacemos de puta madre, y ahora que ya
lo sabes, sigue escuchándonos de fondo y
gozando de la música de Kamelot como un
camello.
Quizá la
balada Glory es el único
momento en que esto se rompe un poco, sin
elementos eléctricos, sólo con una
guitarra española y violines, pero el
peso de la canción lo llevan esta
guitarra y, sobre todo, la voz de Khan.
Encontramos otros
nombres conocidos del entorno Heavens
Gate (el disco se ha grabado en el Gate
Studio) como Robert Hunecke-Rizzo que
junto a Dirk Buirneberg hacen la
percusión adicional, Cinzia Rizzo como
voz femenina, y la novia de un amigo de
Sasha que ya hizo que se nos cayera la
baba en el disco del bueno de Luca.
Diréis: pues sí que se complican
la vida con tal de no decir el nombre...,
pero es que se llama Rannveig Sif
Sigurdardóttir. Aparte de otros nombres
conocidos como Thomas Rettke a las voces
y diversos personajes al viento, cuerdas,
percusión y todos los diversos elementos
que integran este magnífico disco. Lluís Batlle
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