A veces, se dice de algo “esto es como el vino, cuando más viejo, mejor”. Eso no cuela con la música, mirad a Deep Purple, en los
últimos veinte años, ni una jodida canción medio decente. Eh, que no digo que alguien no pueda vivir de su gloria pasada o que los abuelos
no puedan sacar discos, tenemos por un lado a unos Aerosmith que, si tienen algo bueno, lo editan, ¿Que no hay nada bueno en diez años? Pues
nos vamos de gira y para grabar mierdas, no las grabamos. O Saxon, discos más o menos acertados, mejores o no tan buenos, pero ninguno que te provoque arcadas.
Keel tuvieron su momento, y ahora es eso de un retorno con cd por década, a ver si la jubilación se hace más llevadera.
Pero como he dicho, los hay que lo hacen bien, y los hay que ensucian su propio nombre. Este segundo retorno de Keel es bastante digno, temas que entran
bastante bien, de un hard rock ponderado y maduro.
Eso sí, la voz del señor Ron Keel ya nota los años, y a sus cuerdas vocales les quedan pocos momentos de gloria antes de decir basta. Claro está qu
e sin Keel, Keel no sería Keel, los fans ya calvos y barrigudos no irían a recordar viejas épocas en sus conciertos, pocos serían los que comprarían un nuevo
disco de la banda, etc… Eso sí, mucho me temo que en directo Ron Keel va a tener muchas dificultades, no sólo con los temas de este nuevo disco, sino con toda
su discografía.
Como disco no está mal, y visto lo visto (u oído lo oído), como despedida (a menos que encuentre al doctor que tan bien trata las cuerdas vocales de Klaus Meine), tampoco.
Lluís
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